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domingo, 30 de noviembre de 2008

El Kybalion - 10a Parte - Vibración


CAPÍTULO IX

VIBRACIÓN

«Nada descansa; todo se mueve; todo vibra.»

El Kybalion.

El gran tercer principio hermético -el principio de vibración- incorpora la verdad de que la moción está manifiesta en toda cosa en el universo: que nada está en reposo, que todo se mueve, vibra y gira. Este principio hermético fue reconocido por algunos de los primitivos filósofos griegos que lo incorporaban en sus sistemas. Pero fue perdido de vista durante siglos por los pensadores fuera de las filas herméticas. Mas en el siglo XIX la ciencia física redescubrió la verdad y los descubrimientos científicos del siglo XX han añadido pruebas adicionales en la corrección y verdad de esta doctrina hermética vieja por siglos.

Las enseñanzas herméticas son que no sólo está toda cosa en movimiento y vibración constantes, sino que las «diferencias» entre las diversas manifestaciones del poder universal son debidas enteramente al grado y modo variables de las vibraciones. No sólo esto, sino que incluso EL TODO, en sí mismo, manifiesta una vibración constante de un grado infinito de intensidad y rápida moción tal que puede ser prácticamente considerado en reposo, dirigiendo los instructores la atención de los estudiantes al hecho de que incluso en el plano físico un objeto moviéndose rápidamente (tal como una rueda giratoria) parece estar en reposo. Las enseñanzas son que el espíritu está en un extremo del polo de vibración, siendo el otro polo ciertas formas de materia extremadamente groseras. Entre estos dos polos hay millones sobre millones de grados y modos de vibración diferentes.

La ciencia moderna ha probado que todo lo que llamamos materia y energía no son sino «modos de movimiento vibratorio», y algunos de los científicos más avanzados se están moviendo rápidamente hacia la posición de los ocultistas que sostienen que los fenómenos de la mente son igualmente modos de vibración o moción. Veamos qué tiene que decir la ciencia concerniente a la cuestión de las vibraciones en la materia y la energía.

En primer lugar, la ciencia enseña que toda materia manifiesta, en algún grado, las vibraciones que surgen de la temperatura o el calor. Esté un objeto frío o caliente -no siendo ambos sino grados de las mismas cosas- manifiesta ciertas vibraciones de calor, y en ese sentido está en movimiento y vibración. Además todas las partículas de materia están en movimiento circular, desde el corpúsculo hasta los soles. Los planetas revolucionan alrededor de soles, y muchos de ellos giran sobre sus ejes. Los soles se mueven alrededor de mayores puntos centrales, y se cree que éstos se mueven alrededor de otros aún mayores, y así sucesivamente, ad infinitum.

Las moléculas de que están compuestas las clases particulares de materia están en un estado de vibración y en movimiento constantes una alrededor de la otra y una contra la otra. Las moléculas están compuestas de átomos, que, igualmente, están en un estado de movimiento y vibración constantes. Los átomos están compuestos de corpúsculos, a veces llamados «electrones», «iones», etcétera, que también están en un estado de rápida moción, revolucionando uno alrededor del otro, y que manifiestan un estado y modo de vibración muy rápido. Y vemos, pues, que todas las formas de materia manifiestan vibración, de acuerdo con el principio hermético de vibración.

Y así ocurre con las diversas formas de energía. La ciencia enseña que luz, calor, magnetismo y electricidad no son sino formas de moción vibratorio conectadas de algún modo con, y probablemente emanando del, éter. La ciencia todavía no intenta explicar la naturaleza de los fenómenos conocidos como cohesión, que es el principio de atracción molecular; ni la afinidad química, que es el principio de atracción atómica; ni la gravitación (el más grande misterio de los tres), que es el principio de atracción por el que toda partícula o masa de materia está ligada a toda otra partícula o masa. Estas tres formas de energía no son todavía entendidas por la ciencia, sin embargo los escritores se inclinan a la opinión de que éstas también son manifestaciones de alguna forma de energía vibratorio, un hecho que los hermetistas han sostenido y enseñado durante edades pasadas.

El éter universal, que es postulado por la ciencia sin que su naturaleza sea entendida claramente, se sostiene por los hermetistas que no es sino una manifestación superior de eso que se llama erróneamente materia, es decir, materia en un grado superior de vibración- y es llamado por ellos «la sustancia etérea». Los hermetistas enseñan que esta sustancia etérea es de tenuidad y elasticidad extremas, y compenetra el espacio universal, sirviendo como un medio de transmisión de ondas de energía vibratorio, tales como calor, luz, electricidad, magnetismo, etc. Las enseñanzas son que la sustancia etérea es un vínculo conector entre las formas de energía vibratorio conocidas como «materia», por una parte, y «energía o fuerza», por otra; y también que manifiesta un grado de vibración, en frecuencia y modo, enteramente propio.

Los científicos han ofrecido la ilustración de una rueda, peonza o cilindro, moviéndose rápidamente para mostrar los efectos de frecuencias de vibración crecientes. La ilustración supone una rueda, peonza o cilindro en revolución, corriendo a un bajo grado de velocidad -llamaremos a esta cosa revolucionante «el objeto» al seguir la ilustración-. Supongamos que el o ello se mueve lentamente. Puede verse fácilmente, pero ningún sonido de su movimiento alcanza al oído. La velocidad es gradualmente incrementada. En unos pocos momentos su movimiento se vuelve tan rápido que puede oírse un gruñido profundo o nota baja. Entonces conforme la frecuencia se incrementa la nota se eleva una vez en la escala musical. Después,, siendo aumentada todavía más la moción, se distingue la siguiente nota más elevada. Después, una después de la otra, aparecen todas las notas de la escala musical, elevándose cada vez más alto conforme la moción se incremento.

Finalmente, cuando los movimientos han alcanzado una cierta frecuencia, se alcanza la nota final perceptible a los oídos humanos y el chillido, agudo y penetrante, se desvanece y sigue el silencio. No se oye ningún sonido proveniente del objeto en revolución, siendo la frecuencia de moción tan alta que el oído humano no puede registrar las vibraciones. Entonces viene la percepción de grados de calor en aumento. Después, tras de un buen rato, el ojo capta un vislumbre de que el objeto se está volviendo de un color rojizo apagado oscuro.

Conforme se incremento la frecuencia, el rojo se vuelve más brillante. Entonces, conforme la velocidad es aumentada, el rojo se funde en un naranja. El naranja se funde en un amarillo. Entonces siguen, sucesivamente, los tonos de verde, azul, índigo y, finalmente, violeta, conforme aumenta el grado de velocidad. Entonces el violeta se desvanece, y desaparece todo color, no siendo capaz el ojo humano de registrarlos. Pero hay rayos invisibles emanando del objeto revolucionante, los rayos que se usan al fotografiar, y otros rayos sutiles de luz. Entonces comienzan a manifestarse los peculiares rayos conocidos como los «rayos X», etc., conforme cambia la constitución del objeto. Cuando se alcanza el grado de vibración apropiado, se emiten electricidad y magnetismo.

Cuando el objeto alcanza una cierta frecuencia de vibración sus moléculas se desintegran, y se resuelven en los elementos o átomos originales. Entonces los átomos, siguiendo el principio de vibración, son separados en los incontables corpúsculos de que están compuestos. Y finalmente, incluso los corpúsculos desaparecen y puede decirse que el objeto está compuesto de la sustancia etérea. La ciencia no se atreve a seguir más lejos la ilustración, pero los hermetistas enseñan que si las vibraciones se incrementasen continuamente el objeto remontaría los estados sucesivos de manifestación y manifestaría a su vez las diversas etapas mentales, y después continuando hacia el espíritu, hasta que finalmente reentraría al TODO, que es espíritu absoluto.

El «objeto», sin embargo, habría cesado de ser un «Objeto» mucho antes de que se alcanzase la etapa de sustancia etérea, pero por otra parte la ilustración es correcta en tanto en cuanto que muestra el efecto de grados y modos de vibración constantemente incrementados. Debe recordarse, en la ilustración de arriba, que en las etapas en las que el «objeto» arroja vibraciones de luz, calor, etc., no se «resuelve» realmente en esas formas de energía (que están mucho más arriba en la escala), sino que simplemente alcanza un grado de vibración en el que esas formas de energía son liberadas, en un grado, de la confinante influencia de sus moléculas, átomos y corpúsculos, según sea el caso.

Estas formas de energía, aunque mucho más elevadas en la escala que la materia, están aprisionadas y confinadas en las combinaciones materiales, en razón de las energías que se manifiestan a través de, y usan formas materiales, aunque quedando así atrapadas y confinadas en sus creaciones de formas materiales, lo que, hasta cierto punto, es cierto de todas las creaciones, quedando la fuerza creadora envuelta en su creación.

Pero las enseñanzas herméticas van mucho más lejos de lo que lo hacen las de la ciencia moderna. Enseñan que toda manifestación de pensamiento, emoción, razón, voluntad o deseo, o cualquier estado o condición mental, está acompañado por vibraciones, una porción de las cuales son arrojadas y tienden a afectar a las mentes de otras personas por «inducción». Éste es el principio que produce los fenómenos de la «telepatía»; la influencia mental, y otras formas de la acción y el poder de mente sobre mente, con las que el público general se está familiarizando rápidamente, debido a la amplia diseminación de conocimiento oculto por las diversas escuelas, cultos e instructores a lo largo de estas líneas en este tiempo.

Todo pensamiento, emoción o estado mental tiene su grado y modo de vibración correspondiente. Y por un esfuerzo de la voluntad de la persona, o de otras personas, estos estados mentales pueden ser reproducidos, igual que un tono musical puede ser reproducido haciendo vibrar un instrumento a una cierta frecuencia -igual que el color puede ser reproducido del mismo modo. Por un conocimiento del principio de vibración, aplicado a los fenómenos mentales, uno puede polarizar su mente en cualquier grado que desee, consiguiendo así un control perfecto sobre sus estados mentales, humores, etc. Del mismo modo puede afectar las mentes de otros, produciendo en ellos los estados mentales deseados. En breve, puede ser capaz de producir sobre el plano mental lo que la ciencia produce sobre el plano físico -a saber, «vibraciones a voluntad»-.

Este poder desde luego sólo puede adquiriese por la instrucción, ejercicios, práctica, etc., apropiados, siendo la ciencia la de la transmutación mental, una de las ramas del arte hermético.

Una pequeña reflexión de lo que hemos dicho le mostrará al estudiante que el principio de vibración subyace en los maravillosos fenómenos de poder manifestados por los maestros y adeptos, que son capaces de dejar a un lado aparentemente las leyes de la Naturaleza, pero que, en realidad, están simplemente usando una ley contra otra, un principio contra otros; y que consiguen sus resultados cambiando las vibraciones de los objetos materiales, o formas de energía, y ejecutan así lo que comúnmente se llaman «milagros».

Como ha dicho con verdad uno de los antiguos escritores herméticos: «Aquel que entiende el principio de vibración, ha captado el cetro del poder.»

sábado, 29 de noviembre de 2008

El Kybalion - 3a Parte - Los Siete Principios Herméticos


CAPÍTULO II

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS

«Los principios de la verdad son siete; aquel que conoce éstos, con comprensión, posee la llave mágica ante cuyo toque todas las puertas del templo se abren de repente.»

El Kybalion.

Los siete principios herméticos, sobre los que está basada toda la filosofía hermética, son como sigue:

1 . EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.

2. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.

3. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.

4. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD.

5. EL PRINCIPIO DE RITMO.

6. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO.

7. EL PRINCIPIO DE GÉNERO.

Estos siete principios serán discutidos y explicados según procedamos con estas lecciones. Puede bien darse, sin embargo, en este punto una corta explicación de cada uno.

[Nota del Editor: Los Tres Iniciados establecen en el Capítulo IV-El Todo, la siguiente postura: "...tanto religión como filosofía significan para nosotros cosas que tienen raíces en la realidad...mientras que la teología y la metafísica parecen como cañas rotas...no proporcionando nada sino el más inseguro soporte para la mente o el alma del hombre...", Sin Embargo, me permití ilustrar Los Siete Principios Hermeticos, con unos videos explicativos desde la optica Metafísica. Al estudiante tocará analizar las semejanzas y diferencias entre las dos posturas.]

1. El principio de Mentalismo

«EL TODO es MENTE; el universo es mental.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que «todo es mente». Explica que EL TODO (que es la realidad sustancial que subyace a todas las manifestaciones y apariencias externas que conocemos bajo los términos de «el universo material», «el fenómeno de la vida», «materia», «energía», y, en breve, todo lo que es evidente a nuestros sentidos materiales) es ESPÍRITU, que en sí mismo es INCOGNOSCIBLE e INDEFINIBLE, pero que puede ser considerado y concebido como UNA MENTE UNIVERSAL, INFINITA Y VIVIENTE. Explica también que todo el mundo o universo fenomenal es simplemente una creación mental del TODO, sujeto a las leyes de las cosas creadas, y que el universo, como conjunto, y en sus partes o unidades, tiene su existencia en la mente del TODO, en cuya mente «vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser».

Este principio, estableciendo la naturaleza mental del universo, explica fácilmente todos los variados fenómenos mentales y psíquicos que ocupan una porción tan grande de la atención pública, y que, sin tal explicación, son incomprensibles y desafían el tratamiento científico. Una comprensión de este gran principio hermético de mentalismo capacita al individuo para captar fácilmente las leyes del universo mental, y para aplicar las mismas a su bienestar y avance.

El estudiante hermético está capacitado para aplicar inteligentemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas de una manera fortuita. Con la llave maestra en su posesión, el estudiante puede abrir las muchas puertas del templo mental y psíquico del conocimiento, y entrar al mismo, libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de «energía», «poder» y «materia», y por qué y cómo están todos éstos subordinados a la maestría de la mente. Uno de los viejos maestros herméticos escribió hace mucho tiempo: «El que capta la verdad de la naturaleza mental del universo está bien avanzado en el sendero hacia la maestría.» Y estas palabras son tan verdaderas hoy como en el tiempo en que fueron escritas por primera vez. Sin esta llave maestra, la maestría es imposible, y el estudiante llama en vano a las muchas puertas del templo.

Metafísica: Ley Hermética Universal del Mentalismo



2. El principio de Correspondencia

«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay siempre una correspondencia entre las leyes y fenómenos de los diversos planos de existencia y vida. El viejo axioma hermético lo ponía en estas palabras: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» Y la captación de este principio da uno de los medios de solucionar muchas oscuras paradojas y secretos escondidos de la Naturaleza. Hay planos más allá de nuestro conocimiento, pero cuando les aplicamos el principio de correspondencia somos capaces de entender mucho que de otro modo nos habría sido incognoscible.

Este principio es de aplicación y manifestación universal, en los diversos planos del universo material, mental y espiritual; es una ley universal. Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes instrumentos mentales por el que el hombre era capaz de atisbar a un lado de los obstáculos que ocultan lo desconocido a la vista. Su uso incluso rasgaba el velo de Isis hasta el punto de que podía verse una vislumbre de la cara de la diosa. Igual que un conocimiento de los principios de la Geometría capacita al hombre para medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en su observatorio, así un conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido. Estudiando a la mónada, entiende al arcángel.

Metafísica: Ley Hermética Universal de la Correspondencia





3. El principio de Vibración

«Nada descansa; todo se mueve; todo vibra.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que «todo está en movimiento», «todo vibra», «nada está en reposo»; hechos que la ciencia moderna refrenda, y que cada nuevo descubrimiento científico tiende a verificar. Y sin embargo este principio hermético fue enunciado hace miles de años por los maestros del antiguo Egipto. Este principio explica que las diferencias entre manifestaciones diferentes de materia, energía, mente, e incluso espíritu, resultan mayormente de frecuencias de vibración variables. Desde EL TODO, que es espíritu puro, bajando hasta la forma más grosera de materia, todo está en vibración -cuanto más alta la vibración, más alta la posición en la escala-.

La vibración del espíritu es en un rango de intensidad y rapidez infinitas tal que está prácticamente en reposo -igual que una rueda moviéndose rápidamente parece inmóvil-. Y en el otro extremo de la escala, hay formas groseras de materia cuyas vibraciones son tan bajas como para parecer en reposo. Entre estos dos polos hay millones sobre millones de grados variables de vibración. Desde el corpúsculo y el electrón, el átomo y la molécula, hasta los mundos y universos, todo está en moción vibratoria.

Esto también es verdad en los planos de energía y fuerza (que no son sino grados diversos de vibración); y también en los planos mentales (cuyos estados dependen de vibraciones); e incluso en los planos espirituales. Un entendimiento de este principio, con las fórmulas apropiadas, capacita a los estudiantes herméticos a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de otros. Los maestros también aplican este principio a la conquista de los fenómenos naturales, en modos diversos. «Aquel que entiende el principio de vibración, ha agarrado el cetro del poder», dice uno de los viejos escritores.

Metafísica; Ley Hermética Universal de la Vibración o Frecuencia




4. El principio de Polaridad

«Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado: los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad -de que «todo es dual», «todo tiene dos polos», «todo tiene su par de opuestos», todos los cuales eran viejos axiomas herméticos. Explica las viejas paradojas, que han dejado perplejos a tantísimos, que han sido establecidas como sigue: «Tesis y antítesis son idénticas en naturaleza, pero diferentes en grado»; «los opuestos son lo mismo, difiriendo sólo en grado»; «los pares de opuestos pueden ser reconciliados»; «los extremos se encuentran»; «todo es y no es al mismo tiempo»; «todas las verdades no son sino medias verdades»; «toda verdad es medio falsa»; «hay dos lados para todo», etc. Explica que en todo hay dos polos, o aspectos opuestos, y que los «opuestos» son realmente sólo los dos extremos de la misma cosa, con muchos grados variables entre ellos.

Para ilustrar esto: calor y frío, aunque «opuestos», son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia meramente de grados de la misma cosa. ¡Mirad a vuestro termómetro y ved si podéis descubrir dónde termina el «calor» y comienza el «frío»! NO hay tal cosa como el «calor absoluto» o el «frío absoluto» -los dos términos «calor» y «frío» indican simplemente grados variables de la misma cosa, y esa «misma cosa» que se manifiesta como «calor» y «frío» es meramente una forma, una variedad y una frecuencia de vibración-.

Así que «calor» y «frío» son simplemente los «dos polos» de eso que llamamos «calor»-y los fenómenos que le acompañan en consecuencia son manifestaciones del principio de polaridad-. El mismo principio se manifiesta en el caso de «luz y oscuridad», que son la misma cosa, consistiendo la diferencia de grados variables entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde cesa la «oscuridad» y comienza la «luz»? ¿Cuál es la diferencia entre «grande» y «pequeño»? ¿Entre «duro» y «blando»? ¿Entre «negro» y «blanco»? ¿Entre «agudo» y «romo»? ¿Entre «bulla» y «calma»"? ¿Entre «alto» y «bajo»? ¿Entre «positivo» y «negativo»? El principio de polaridad explica estas paradojas, Y ningún otro principio puede suplantarlo.

El mismo principio opera en el plano mental. Tomemos un ejemplo radical y extremo: el de «amor y odio», dos estados mentales totalmente diferentes aparentemente. Y sin embargo hay grados de odio y grados de amor, y un punto medio en el que usamos los términos «gusto» y «disgusto». que se solapan tan Gradualmente que a veces no atinamos a saber si «gustamos» o «disgustamos» o «ninguna de ambas cosas». Y todos son simplemente grados de la misma cosa, como veréis si queréis pensar tan sólo un momento. Y más que esto (y considerado de más importancia por los hermetistas), es posible cambiar las vibraciones de odio a las vibraciones de amor, en la propia mente de uno y en las mentes de otros.

Muchos de vosotros, que leéis estas líneas, habéis tenido experiencias personales de la rápida transición involuntaria del amor al odio, y al contrario, en vuestro propio caso y en el de otros. Y realizaréis por tanto la posibilidad de que esto se consiga por el uso de la voluntad, por medio de las fórmulas herméticas. «Bien» y «mal» no son sino los polos de la misma cosa, y el hermetista entiende el arte de transmutar el mal en bien, por medio de una aplicación del principio de polaridad. En breve, el «arte de polarización» se convierte en una fase de la «alquimia mental» conocida y practicada por los maestros herméticos antiguos y modernos. Un entendimiento del principio le capacitará a uno para cambiar su propia polaridad, así como la de otros, si quiere dedicar el tiempo y el estudio necesarios para amaestrar el arte.

Metafísica: Ley Hermética Universal de la Polaridad




5. El principio de Ritmo

«Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que en todo hay manifestada una moción medida, a un lado y otro; un flujo y un reflujo; un vaivén hacia atrás y hacia adelante; una mengua y una crecida como una marea; una pleamar y una bajamar; entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad descrito hace un momento. Hay siempre una acción y una reacción; un avance y un retroceso; una elevación y un hundimiento. Esto es así en los asuntos del universo, soles, mundos, hombres, animales, mente, energía y materia.

Esta ley está manifiesta en la creación y destrucción de mundos; en la elevación y caída de naciones; en la vida de todas las cosas; y finalmente en los estados mentales del hombre (y es con este último que los hermetistas encuentran el entendimiento del principio sumamente importante).

Los hermetistas han captado este principio, encontrando su aplicación universal, y han descubierto también ciertos medios de superar sus efectos en ellos mismos por el uso de las fórmulas y métodos apropiados. Ellos aplican la ley mental de neutralización. No pueden anular el principio, o hacerle cesar su operación, pero han aprendido cómo escapar a sus efectos sobre ellos mismos hasta un cierto grado dependiendo de la maestría del principio. Han aprendido cómo USARLO, en vez de ser USADOS POR ÉL.

En este método y en otros similares, consiste el arte de los hermetistas. El maestro de las enseñanzas herméticas se polariza en el punto en el que desea reposar, y neutraliza entonces la oscilación rítmica del péndulo que tendería a conducirle al otro polo. Todos los individuos que han alcanzado cualquier grado de auto-maestría hacen esto hasta un cierto grado, más o menos inconscientemente, pero el maestro hace esto conscientemente, y por el uso de su voluntad, y alcanza un grado de aplomo y firmeza mental casi imposible de creer por parte de las masas que son balanceadas hacia atrás y hacia adelante como un péndulo. Este principio y el de polaridad han sido estudiados estrechamente por los hermetistas, y los métodos de contrarrestarlos, neutralizarlos y USARLOS forman una parte importante de la alquimia mental hermética.

Metafísica: Ley Hermetica Universal del Ritmo




6. El principio de Causa y Efecto

«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley-. Causalidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley.»

El Kybalion.

Este principio incorpora el hecho de que hay una causa para todo efecto; un efecto a partir de toda causa. Explica que: «Todo sucede de acuerdo con la ley»; que nada nunca «meramente sucede»; que no hay tal cosa como la casualidad; que mientras que hay diversos planos de causa y efecto, dominando los planos superiores a los inferiores, a pesar de eso nada se escapa nunca enteramente a la ley.

Los hermetistas entienden el arte y los métodos de elevarse por encima del plano ordinario de causa y efecto, hasta un cierto grado, y elevándose mentalmente a un plano superior se vuelven causantes en vez de efectos.

Las masas de gente son conducidas, obedientes al entorno; a las voluntades y deseos de otros más fuertes que ellos; a la herencia; a la sugestión; y a otras causas externas que les mueven de un lado para otro como peones en el tablero de ajedrez de la vida. Pero los maestros, elevándose al plano superior, dominan sus humores, caracteres, cualidades y poderes, así como el entono que les rodea, y se convierten en movedores en vez de peones. Concurren a JUGAR EL JUEGO DE LA VIDA, en vez de ser jugados y movidos de un lado para otro por las voluntades de otros y del entorno. USAN el principio en vez de ser sus herramientas. Los maestros obedecen la causación de los planos superiores, pero la ayudan a REGIR en su propio plano. En esta afirmación está condensado un tesoro de conocimiento hermético -léalo el que pueda-.

Metafisica: Ley Hermética Universal de Causa y Efecto




7. El principio de Género

«El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino: el género se manifiesta en todos los planos.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay un GÉNERO manifestado en toda cosa –los principios masculino y femenino están siempre en funcionamiento-. Esto es verdadero no sólo del plano físico, sino de los planos mentales e incluso espirituales. Sobre el plano físico, el principio se manifiesta como SEXO, sobre los planos superiores toma formas más ligeras, pero el principio es siempre el mismo.

Ninguna creación, física, mental o espiritual, es posible sin este principio. Un entendimiento de sus leyes arrojará luz sobre muchos temas que han dejado perplejas a las mentes de los hombres. El principio de género trabaja siempre en la dirección de la generación y la creación. Toda cosa, y toda persona, contienen los dos elementos o principios, o este gran principio, dentro de sí, de él o de ella.

Toda cosa macho tiene también el elemento hembra; toda hembra contiene también el principio macho. Si queréis entender la filosofía de la creación, la generación y la regeneración mentales y espirituales, debéis entender y estudiar este principio hermético. Contiene la solución de muchos misterios de la vida. Os prevenimos que este principio no tiene referencia alguna a las muchas teorías, enseñanzas y prácticas bajas, perniciosas y degradantes, que se enseñan bajo títulos antojadizos, y que son una prostitución del gran principio natural del género.

Tales bajos revívires de las antiguas e infames formas del falicismo tienden a arruinar la mente, el cuerpo y el alma, y la filosofía hermética siempre ha hecho sonar la nota de advertencia contra estas degradadas enseñanzas que tienden hacia la lujuria, la licenciosidad y la perversión de los principios de la Naturaleza. Si buscáis tales enseñanzas, debéis ir a otra parte por ellas -el hermetismo no contiene nada para vosotros a lo largo de estas líneas-. Para el puro, todas las cosas son puras; para el bajo, todas las cosas son bajas.

Metafísica: Ley Hermetica Universal de la Generación