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domingo, 30 de noviembre de 2008

El Kybalion - 15a Parte - Género Mental


CAPÍTULO XIV

GÉNERO MENTAL

A los estudiantes de psicología que han seguido la tendencia moderna de pensamiento a lo largo de las líneas de los fenómenos mentales les ha llamado la atención la persistencia de la idea de la mente dual que se ha manifestado tan fuertemente durante los pasados diez o quince años, y que ha dado origen a un número de plausibles teorías concernientes a la naturaleza y constitución de estas «dos mentes».

El fallecido Thomson J. Hudson alcanzó gran popularidad en 1893 avanzando su bien conocida teoría de las «mentes objetiva y subjetiva» que sostenía que existían en todo individuo. Otros escritores han atraído casi igual atención por las teorías concernientes a las «mentes consciente y subconsciente», las «mentes voluntaria e involuntaria», «las mentes activa y pasiva», etc. Las teorías de los diversos escritores difieren una de la otra, pero permanece el principio subyacente de «la dualidad de la mente».

El estudiante de la filosofía hermética está tentado a sonreír cuando lee y oye de estas muchas «nuevas teorías» concernientes a la dualidad de la mente, adhiriéndose tenazmente cada escuela a sus propias teorías caprichosas, y exclamando cada una haber «descubierto la verdad». El estudiante vuelve las páginas de la historia oculta, y muy atrás en los oscuros comienzos de las enseñanzas ocultas encuentra referencias a la antigua doctrina hermética del principio de género en el plano mental

-la manifestación del género mental-. Y examinando más lejos encuentra que la filosofía antigua tuvo conocimiento del fenómeno de la «mente dual», y dio cuenta de él por la teoría del género mental. Esta idea del género mental puede ser explicada en unas pocas palabras a los estudiantes que están familiarizados con las teorías modernas recién aludidas.

El principio masculino de la mente corresponde a la así llamada mente objetiva, mente consciente, mente voluntaria, mente activa, etc. Y el principio femenino de la mente corresponde a la así llamada mente subjetiva, mente subconsciente, mente involuntaria, mente pasiva, etc.

Desde las enseñanzas herméticas no están de acuerdo con las muchas teorías modernas concernientes a la naturaleza de las dos fases de la mente, ni admiten muchos de los hechos alegados para los dos respectivos aspectos, siendo llevadas muy lejos algunas de dichas teorías y alegatos e incapaces de soportar la prueba del experimento y la demostración. Apuntamos a las fases de acuerdo meramente con el propósito de ayudar al estudiante a asimilar su conocimiento previamente adquirido con las enseñanzas de la filosofía hermética.

Los estudiantes de Hudson notarán la afirmación al comienzo de su segundo capítulo de «La ley de los fenómenos psíquicos», de que: «La jerga mística de los filósofos herméticos descubre la misma idea general» -i. e., la dualidad de la mente-. Si el Dr. Hudson se hubiese tomado el tiempo y problema de descifrar un poco de «la jerga mística de la filosofía hermética», habría podido recibir mucha luz sobre el tema de «la mente dual»; pero entonces, quizá su obra sumamente interesante podría no haber sido escrita. Consideremos ahora las enseñanzas herméticas concernientes al género mental.

Los instructores herméticos imparten su instrucción concerniente a este sujeto invitando a sus estudiantes a examinar el dictamen de sus conciencias en lo que atañe a su ser. Se les invita a los estudiantes a volver su atención hacia adentro sobre el ser que habita dentro de cada uno. Se conduce a cada estudiante a ver que su conciencia le da primero un dictamen de la existencia de su ser -el dictamen es «yo soy»-. Éstas al principio parecen ser las palabras finales de la conciencia, pero un pequeño examen posterior descubre el hecho de que este «yo soy» puede ser separado o fragmentado en dos partes distintas, o aspectos, que mientras que trabajan al unísono y en conjunción, pueden, no obstante, ser separados en la conciencia.

Mientras que al principio parece haber sólo un «yo» existente, un examen más cuidadoso y más de cerca revela el hecho de que existe un «yo» y un «mí». Estos gemelos mentales difieren en sus características y naturaleza, y un examen de su naturaleza y los fenómenos que surgen de la misma arrojarán mucha luz sobre muchos de los problemas de la influencia mental.

Comencemos con una consideración del «mi», que es usualmente confundido con el «yo» por el estudiante, hasta que empuja la pesquisa un poco más lejos atrás en los escondrijos de la conciencia. Un hombre piensa de su ser (en su aspecto de «mí») como estando compuesto de ciertos sentimientos, apetencias, gustos, disgustos, hábitos, ataduras peculiares, características, etc., todo lo cual contribuye a componer su personalidad o el «ser» conocido a él mismo y a otros.

Él sabe que estas emociones y sentimientos cambian, nacen y se desvanecen, están sujetos al principio de ritmo y al principio de polaridad, que le llevan de un extremo de sentimiento al otro. También piensa en el «mí» como siendo cierto conocimiento reunido en su mente, y formando así una parte de sí mismo. Este es el «mí» de un hombre.

Pero hemos procedido demasiado rápidamente. El «mí» de muchos hombres puede decirse que consiste mayormente de su conciencia del cuerpo y sus apetitos físicos, ete. Estando su conciencia mayormente ligada a su naturaleza corporal, ellos prácticamente «viven ahí».

Algunos hombres van incluso tan lejos como para considerar su vestido personal como una parte de su «mí», y realmente parecen considerarlo una parte de sí mismos. Un escritor ha dicho humorísticamente que «los hombres constan de tres partes: alma, cuerpo y trajes».

Esta gente «consciente de sus trajes» perdería su personalidad si se la desvistiese de su ropaje por los salvajes con ocasión de un naufragio. Pero incluso muchos que no están tan fuertemente atados con la idea de la vestimenta personal se adhieren estrechamente a la conciencia de que sus cuerpos sean su «mí». No pueden concebir un ser independiente del cuerpo. Su mente parece serles prácticamente «algo que pertenece a» su cuerpo -lo que en muchos casos es en verdad-.

Pero conforme el hombre se eleva en la escala de la conciencia, es capaz de desenredar su «mí» de su idea del cuerpo, y es capaz de pensar en su cuerpo como «perteneciente a» la parte mental de él.

Pero incluso entonces está muy expuesto a identificar el «mí» enteramente con los estados mentales, sentimientos, etc., que siente que existen dentro de. Esta muy expuesto a considerar estos estados internos como idénticos consigo mismo, en vez de que sean simplemente «cosas» producidas por alguna parte de su mentalidad, y existiendo dentro de él -de él y en él, pero aún no «él mismo»-.

El ve que puede cambiar estos estados internos de sentimientos por un esfuerzo de la voluntad, y que puede producir un sentimiento o estado de una naturaleza exactamente opuesta, del mismo modo, y sin embargo el mismo «mí» existe. Y así después de un rato es capaz de dejar a un lado estos diversos estados mentales, emociones, sentimientos, hábitos, cualidades, características y otras pertenencias mentales personales; es capaz de dejarlas a un lado en la colección «no mí» de curiosidades e impedimentos, así como valiosas posesiones.

Esto requiere mucha concentración mental y poder de análisis mental de parte del estudiante. Pero, sin embargo, la tarea es posible para el estudiante avanzado, e incluso aquellos no tan avanzados son capaces de ver, en la imaginación, cómo puede ser llevado a cabo el proceso.

Después de que se ha llevado a cabo este proceso de dejar a un lado, el estudiante se encontrará en posesión consciente de un «ser» que puede ser considerado en sus aspectos duales de «yo» y «mí». Se sentirá que el «mí» es un algo mental en que los pensamientos, ideas, emociones, sentimientos y otros estados mentales pueden ser producidos. Puede ser considerado como la «matriz mental», como los antiguos lo nombraban, capaz de generar retoños mentales. Se presenta a la conciencia como un «mí» con poderes latentes de creación y generación de progenie mental de todas suertes y clases.

Sus poderes de energía creativa se siente que son enormes. Pero aún parece ser consciente de que debe recibir alguna forma de energía de su «yo» compañero, o de algún otro «yo», antes de ser capaz de traer a la existencia sus creaciones mentales. Esta conciencia trae consigo la realización de una enorme capacidad para el trabajo mental y la capacidad creativa.

Pero el estudiante pronto encuentra que esto no es todo lo que encuentra dentro de su conciencia interna. Encuentra que existe un algo mental que es capaz de querer que el «mí» actúe a lo largo de ciertas líneas creativas, y que es capaz también de permanecer a un lado y observar la creación mental.

A esta parte de sí mismos se le enseña a llamarla su «yo». Él es capaz de descansar en su conciencia a voluntad. El no encuentra ahí la conciencia de una capacidad de generar y crear activamente, en el sentido del proceso gradual acompañante a las operaciones mentales, sino más bien una sensación y conciencia de la capacidad de proyectar una energía desde el «yo» hasta el «mí» -un proceso de «querer» que la creación mental comience y proceda-.

Encuentra también que el «yo» es capaz de permanecer a un lado y observar las operaciones de creación y generación mental del «mí». Hay este aspecto dual en la mente de toda persona. El «yo» representa el principio masculino del género mental; el «mí» representa el principio femenino. El «yo» representa el aspecto de ser; el «mí», el aspecto de venir a ser.

Notaréis que el principio de correspondencia opera en este plano igual que lo hace sobre el gran plano sobre el que se lleva a cabo la creación de universos. Los dos son similares en clase, aunque bastamente diferentes en grados. «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

Estos aspectos de la mente -los principios masculino y femenino, el «yo» y el mí»-, considerados en conexión con los bien conocidos fenómenos mentales y psíquicos, dan la llave maestra a estas regiones oscuramente conocidas de operación y manifestación mental. El principio de género mental da la verdad subyacente a toda el área de los fenómenos de influencia mental, etc.

La tendencia del principio femenino es siempre en la dirección de recibir impresiones, mientras que la tendencia del principio masculino es siempre en la dirección de dar o expresar. El principio femenino tiene un área de operación mucho más variada de lo que tiene el principio masculino.

El principio femenino conduce el trabajo de generar nuevos pensamientos, conceptos, ideas incluyendo el trabajo de la imaginación. El principio masculino se contenta con el trabajo de la «voluntad», en sus variadas fases.

Sin embargo, sin, la ayuda activa de la voluntad del principio masculino, el principio femenino está expuesto a permanecer contento con generar imágenes mentales que son el resultado de impresiones recibidas desde el exterior, en vez de producir creaciones mentales originales.

Las personas que pueden dar una atención y pensamiento continuados a un asunto emplean activamente ambos de los principios mentales: el femenino en el trabajo de la generación mental activa, y la voluntad masculina en estimular y energetizar la porción creativa de la mente.

La mayoría de las personas realmente no emplean el principio masculino sino poco, y están contentas con vivir de acuerdo con los pensamientos e ideas instilados dentro del «mí» a partir del «yo» de otras mentes. Pero no es nuestro propósito detenernos sobre esta fase del asunto, que puede ser estudiada a partir de cualquier buen libro de texto sobre psicología, con la llave que os hemos dado lo concerniente al género mental.

El estudiante de los fenómenos psíquicos se percata de los maravillosos fenómenos clasificados bajo el encabezamiento de telepatía, transferencia de pensamiento, influencia mental, sugestión, hipnotismo, etcétera.

Muchos han buscado una, explicación de estas variadas fases de los fenómenos bajo las teorías de los diversos instructores de la «mente dual». Y en cierta medida están en lo correcto, pues hay claramente una manifestación de dos fases distintas de actividad mental. Pero si tales estudiantes quieren considerar estas «mentes duales» a la luz de las enseñanzas herméticas concernientes a las vibraciones y el género mental, verán que la llave tanto tiempo buscada está a mano.

En los fenómenos de la telepatía se ve cómo la energía vibratoria del principio masculino se proyecta hacia el principio femenino de otra persona, y la última toma el pensamiento simiente y permite que se desarrolle a la madurez. Del mismo modo operan la sugestión y el hipnotismo.

El principio masculino de la persona que da las sugestiones dirige un vaho de energía vibratorio o poder de la voluntad hacia el principio femenino de la otra persona, y la última, aceptándolo, lo hace suyo y actúa y piensa acordemente. Una idea así alojada en la mente de otra persona crece y se desarrolla, y con el tiempo es considerada como el vástago mental de pleno derecho del individuo, mientras que es en realidad como el huevo del cuclillo puesto en el nido del gorrión, donde destruye al vástago de pleno derecho y se pone como en su hogar.

El método normal es que los principios masculino y femenino en la mente de una persona se coordinen y actúen armoniosamente en conjunción uno con el otro.

Pero, desgraciadamente, el principio masculino en la persona corriente es demasiado perezoso para actuar -el despliegue de poder de la voluntad es demasiado ligero- y la consecuencia es que tales personas son regidas casi enteramente por las mentes y voluntades de otras personas, a las que permiten hacer su pensamiento y volición por ellas.

¿Cuántos pocos pensamientos o acciones originales son ejecutados por la persona corriente? ¿No son la mayoría de las personas meras sombras o ecos de otras que tienen voluntades o mentes más fuertes que ellas? El problema es que la persona corriente reside casi del todo en su conciencia de «mí», y no se percata que tiene una cosa tal como un «yo».

Se polariza en su principio femenino de la mente, y al principio masculino, en el que está alojada la voluntad, se le permite permanecer inactivo y no empleado.

Los hombres y las mujeres fuertes del mundo manifiestan invariablemente el principio masculino de la voluntad, y su fortaleza depende materialmente de este hecho. En vez de vivir sobre las impresiones hechas sobre sus mentes por otros, dominan sus propias mentes por su voluntad, obteniendo la clase de imágenes mentales deseada, y más aún dominan igualmente las mentes de otros, de la misma manera.

Mirad a la gente fuerte, cómo se las apaña para implantar sus pensamientos-simiente en las mentes de las masas de la gente, haciendo así que la última tenga pensamientos acordes con los deseos y voluntades de los individuos fuertes. Es por esto que las masas de gente son tales criaturas semejantes a borregos, no originando nunca una idea propia, ni usando sus propios poderes de actividad mental.

La manifestación del género mental puede ser advertida en todo nuestro alrededor en la vida de cada día. Las personas magnéticas son aquellas que son capaces de usar el principio masculino de modo de impresionar sus ideas sobre otras. El actor que hace a la gente gemir o llorar como desea, está empleando este principio. E igualmente lo está el orador con éxito, hombre de estado, predicador, escritor u otra gente que está ante la atención pública. La peculiar influencia ejercida por alguna gente sobre otros es debida a la manifestación del género mental, a lo largo de las líneas vibratorias arriba indicadas.

En este principio yace el secreto del magnetismo personal, la influencia personal, la fascinación, etc., así como los fenómenos agrupados generalmente bajo el nombre de hipnotismo.

El estudiante que se ha familiarizado con los fenómenos de los que generalmente se habla como de «psíquicos» habrá descubierto la parte importante jugada en dichos fenómenos por esa fuerza que la ciencia ha denominado «sugestión», término por el cual se quiere dar a entender el proceso o método por el que una idea es transferida a, o «impresionada sobre», la mente de otro, haciendo que la segunda mente actúe de acuerdo con ella.

A fin de comprender inteligentemente los variados fenómenos psíquicos en los que subyace la sugestión, es necesario un entendimiento correcto de la sugestión. Pero aún más necesario le es un conocimiento de la vibración y el género mental al estudiante de la sugestión. Pues el principio completo de la sugestión depende del principio del género mental y de la vibración.

Es acostumbrado en los escritores y profesores de la sugestión explicar qué es la mente «objetiva o voluntaria» la que hace la impresión mental, o sugestión, sobre la mente «subjetiva o involuntaria». Pero no describen el proceso o no dan analogía ninguna en la naturaleza por la que podamos comprender más fácilmente la idea. Pero si queréis pensar en la cuestión a la luz de las enseñanzas herméticas, seréis capaces de ver que la energetización del principio femenino por la energía vibratoria del principio masculino está de acuerdo con las leyes universales de la naturaleza, y que el mundo natural proporciona incontables analogías por las que el principio puede ser entendido.

De hecho, las enseñanzas herméticas muestran que la creación misma del universo sigue la misma ley, y que en todas las manifestaciones creativas, sobre los planos de lo espiritual, lo mental y lo físico, está siempre en operación este principio de género, esta manifestación de los principios masculino y femenino. «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

Y más aún que esto, una vez que el principio de género mental es captado y entendido, los variados fenómenos de la psicología se vuelven al punto capaces de clasificación y estudio inteligentes, en vez de estar muy en la oscuridad.

El principio «funciona» en la práctica, porque está basado sobre las inmutables leyes universales de la vida.

No entraremos en una discusión extendida, o descripción, de los variados fenómenos de la influencia mental o la actividad psíquica. Hay muchos libros, muchos de ellos bastante buenos, que han sido escritos y publicados sobre este asunto en los últimos años. Los hechos principales establecidos en estos diversos libros son correctos, aunque los distintos autores hayan intentado explicar los fenómenos por múltiples y caprichosas teorías que les son propias.

El estudiante puede familiarizarse con estas materias, y usando la teoría del género mental será capaz de poner orden a partir del caos de la teoría y las enseñanzas conflictivas, y puede, más aún, hacerse prontamente él mismo un maestro del tema si así estuviera inclinado a hacerlo.

El propósito de esta obra no es dar un relato extendido de los fenómenos psíquicos, sino más bien dar al estudiante la llave maestra por la que pueda abrir las muchas puertas que conducen a las partes del templo del conocimiento que pueda desear explorar. Creemos que en esta consideración de las enseñanzas de El Kybalion, uno puede encontrar una explicación que servirá para aclarar muchas aperplejantes dificultades -una llave que abrirá muchas puertas-. ¿Qué utilidad tiene entrar en detalles concernientes a todos los muchos rasgos de los fenómenos, psíquicos y la ciencia mental, supuesto que situamos en las manos del estudiante los medios por los que puede familiarizarse él mismo plenamente con respecto a cualquier fase del tema que pueda interesarle?

Con la ayuda de El Kybalion uno puede ir a través de cualquier biblioteca oculta de nuevo, iluminando la vieja luz de Egipto muchas páginas sombrías y asuntos oscuros.

Ese es el propósito de este libro. No venimos exponiendo una nueva filosofía, sino más bien proporcionando los bosquejos de una antiquísima gran enseñanza que aclarará las enseñanzas de otros, que servirá como un gran reconciliador de teorías diferentes y doctrinas opuestas.

El Kybalion - 14a Parte - Gènero


CAPÍTULO XIII

GÉNERO

«El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.»

El Kybalion.

El gran séptimo principio hermético -el principio de género- incorpora la verdad de que hay género manifestado en todo; que los principios masculino y femenino están siempre presentes y activos en todas las fases de los fenómenos, en cada y todo plano de vida. En este punto creemos conveniente llamar vuestra atención al hecho de que el género, en su sentido hermético, y el sexo en el uso ordinariamente aceptado del término, no son lo mismo.

La palabra «género» se deriva de la raíz latina que significa «engendrar, procrear, generar, crear, producir». Una consideración momentánea os mostrará que la palabra tiene un significado mucho más amplio y general que el término «sexo», refiriéndose el último a las distinciones físicas entre las cosas vivientes macho y hembra.

El sexo es meramente una manifestación del género en un cierto plano del gran plano físico -el plano de la vida orgánica-. Deseamos imprimir esta distinción sobre vuestras mentes, por la razón de que ciertos escritores, que han adquirido un conocimiento superficial de la filosofía hermética, han buscado identificar este séptimo principio hermético con teorías y enseñanzas salvajes y fantasiosas, y a menudo reprensibles, concernientes al sexo.

El oficio del género es solamente el de crear, producir, generar, etc., y sus manifestaciones son visibles en todo plano de fenómenos. Es algo difícil producir pruebas de esto a lo largo de líneas científicas, por la razón de que la ciencia no ha reconocido todavía este principio como de aplicación universal. Pero a pesar de eso están surgiendo algunas pruebas a partir de fuentes científicas. En primer lugar, encontramos una clara manifestación del principio de género entre los corpúsculos, iones o electrones, que constituyen la base de la materia tal como la ciencia conoce ahora la última, y que formando ciertas combinaciones forman el átomo, que fue considerado hasta muy recientemente como final e indivisible.

La última palabra de la ciencia es que el átomo está compuesto de una multitud de corpúsculos, electrones o iones (siendo aplicados los diversos nombres por autoridades diferentes), revolucionando uno alrededor del otro y vibrando en un grado de intensidad elevados. Pero se hace la afirmación acompañante de que la formación del átomo es debida realmente al amontonamiento de corpúsculos negativos alrededor de uno positivo, pareciendo ejercer los corpúsculos positivos una cierta influencia sobre los corpúsculos negativos, haciendo que los últimos asuman ciertas combinaciones y así «crean» o «generan» un átomo.

Esto está en línea con las más antiguas enseñanzas herméticas, que han identificado siempre el principio masculino del género con el polo «positivo», y el femenino con el polo «negativo» de la electricidad (así llamada).

Ahora una palabra en este punto concerniente a esta identificación. La mente del público se ha formado una impresión enteramente errónea concerniente a las cualidades del llamado polo «negativo» de la materia electrificada o magnetizada. Los términos positivo y negativo son aplicados muy erróneamente a este fenómeno por la ciencia. La palabra positivo significa algo real y fuerte, cuando se compara con una irrealidad o debilidad negativa. Nada está más lejos de los hechos reales de los fenómenos eléctricos.

El llamado polo negativo de la batería es realmente el polo en y por el que se manifiesta la generación o producción de nuevas formas y energías. No hay nada «negativo» respecto a él. Las mejores autoridades científicas usan ahora la palabra «cátodo» en lugar de «negativo», viniendo la palabra cátodo de la raíz griega que significa «descendencia, el sendero de generación, etc.».

Del polo cátodo emerge el enjambre de electrones o corpúsculos; del mismo polo emergen estos maravillosos «rayos» que han revolucionado las concepciones científicas durante la década pasada. El polo cátodo es la madre de todos los extraños fenómenos que han vuelto inútiles los viejos libros de texto, y que han causado que muchas teorías aceptadas desde hace largo tiempo sean relegadas a la pila de sobras de la especulación científica.

El cátodo, o polo negativo, es el principio madre de los fenómenos eléctricos y de las formas más finas de materia conocidas todavía por la ciencia. Así que veis que estamos obstinados en rehusarnos a usar el término «negativo» en nuestra consideración del asunto, y en insistir sobre sustituir la palabra «femenino» por el viejo término. Los hechos del caso nos confirman en esto, sin tomar en consideración las enseñanzas herméticas. Y así usaremos la palabra «femenino» en lugar de «negativo» al hablar de ese polo de actividad.

Las últimas enseñanzas científicas son que los corpúsculos creativos o electrones son femeninos (la ciencia dice que «están compuestos de electricidad negativa», nosotros decimos que están compuestos de energía femenina). Un corpúsculo femenino se desprende de, o más bien abandona, un corpúsculo masculino, y comienza una nueva carrera. Busca activamente una unión con un corpúsculo masculino, siguiendo un impulso natural a crear nuevas formas de materia o energía.

Un escritor va tan lejos como para usar el término «busca al punto, por su propia volición, una unión», etc. Este desprendimiento y unión forman la base de la mayor parte de las actividades del mundo químico.

Cuando el corpúsculo femenino se une con un corpúsculo masculino, ha comenzado un cierto proceso. Las partículas femeninas vibran rápidamente bajo la influencia de la energía masculina, y circulan rápidamente alrededor de la última. El resultado es el nacimiento de un nuevo átomo. Este nuevo átomo está compuesto realmente de una unión de los electrones o corpúsculos masculino y femenino, pero cuando se forma la unión el átomo es una cosa separada, teniendo ciertas propiedades, pero no manifestando ya más la propiedad de electricidad libre.

El proceso de desprendimiento o separación de los electrones femeninos es llamado «ionización».

Estos electrones, o corpúsculos, son los trabajadores más activos en el campo de la Naturaleza. Surgiendo de sus uniones, o combinaciones, se manifiestan los variados fenómenos de la luz, el calor, la electricidad, el magnetismo, la atracción, la repulsión, la afinidad química y lo opuesto, y fenómenos similares. Y todo esto surge a partir de la operación del principio de género en el plano de la energía.

La parte del principio masculino parece ser la de dirigir una cierta energía inherente hacia el principio femenino, iniciando así a la actividad los procesos creativos. Pero el principio femenino es el que está haciendo siempre el trabajo creativo -y esto es así en todos los planos-. Y, sin embargo, cada principio es incapaz de energía operativo sin la asistencia del otro. En algunas de las formas de vida, los dos principios están combinados en un organismo.

Por eso, todo en el mundo orgánico manifiesta ambos géneros -siempre está presente el masculino en la forma femenina, y el femenino en la forma masculina-.

Las enseñanzas herméticas incluyen mucho concerniente a la operación de los dos principios del género en la producción y manifestación de diversas formas de energía, etc., pero no estimamos conveniente entrar en detalles concernientes a las mismas en este punto, porque somos incapaces de respaldarlas con pruebas científicas, por la razón de que la ciencia no ha llegado aún tan lejos. Pero el ejemplo que os hemos dado de los fenómenos de los electrones o corpúsculos os mostrará que la ciencia está en el sendero correcto, y os dará también una idea general de los principios subyacentes.

Algunos investigadores científicos prominentes han anunciado su creencia de que en la formación de los cristales habría de encontrarse algo que corresponde con la «actividad sexual», lo que es otra paja que muestra la dirección en que están soplando los vientos científicos. Y cada año traerá otros hechos para corroborar la corrección del principio hermético de género.

Se encontrará que el género está en operación y manifestación constante en el área de la materia inorgánica y en el área de la energía o fuerza.

La electricidad es ahora considerada generalmente como el «algo» en el que todas las otras formas de energía parecen fundirse o disolverse. La «teoría eléctrica del universo» es la última doctrina científica, y está creciendo rápidamente en popularidad y en aceptación general. Y se sigue así que si somos capaces de descubrir en los fenómenos de la electricidad -incluso en la raíz y fuente misma de sus manifestaciones- una evidencia clara e inconfundible de la presencia del género y sus actividades, estamos justificados en pediros que creáis que la ciencia ha ofrecido por fin pruebas de la existencia en todos los fenómenos universales de ese gran principio hermético: el principio de género.

No es necesario que os toméis vuestro tiempo con los fenómenos bien conocidos de la «atracción y repulsión» de los átomos la afinidad química; los «amores y odios» de las partículas atómicas-, la atracción o cohesión entre las moléculas de materia. Estos hechos son demasiado bien conocidos para necesitar un comentario ampliado por parte nuestra.

Pero ¿habéis considerado alguna vez que todas estas cosas son manifestaciones del principio de género? ¿No podéis ver que los fenómenos coinciden plenamente con el de los corpúsculos o electrones? Y mas aún, ¿no podéis ver la razonabilidad de las enseñanzas herméticas que afirman que la ley misma de gravitación -esa extraña atracción en razón de la cual todas las partículas y cuerpos de materia en el universo tienden uno hacia el otro- no es sino otra manifestación del principio de género, que opera en la dirección de atraer las energías masculinas hacia las femeninas, y viceversa?

No podemos ofrecemos una prueba científica de esto en este momento, pero examinad los fenómenos a la luz de las enseñanzas herméticas sobre el asunto, y ved si no tenéis una mejor hipótesis que funcione que cualquiera ofrecida por la ciencia física. Someted todos los fenómenos físicos a la prueba, y discerniréis el principio de género siempre en evidencia.

Pasemos ahora a una consideración de la operación del principio en el plano mental. Muchos rasgos interesantes están aguardando ahí su examen.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El Kybalion - 3a Parte - Los Siete Principios Herméticos


CAPÍTULO II

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS

«Los principios de la verdad son siete; aquel que conoce éstos, con comprensión, posee la llave mágica ante cuyo toque todas las puertas del templo se abren de repente.»

El Kybalion.

Los siete principios herméticos, sobre los que está basada toda la filosofía hermética, son como sigue:

1 . EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.

2. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.

3. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.

4. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD.

5. EL PRINCIPIO DE RITMO.

6. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO.

7. EL PRINCIPIO DE GÉNERO.

Estos siete principios serán discutidos y explicados según procedamos con estas lecciones. Puede bien darse, sin embargo, en este punto una corta explicación de cada uno.

[Nota del Editor: Los Tres Iniciados establecen en el Capítulo IV-El Todo, la siguiente postura: "...tanto religión como filosofía significan para nosotros cosas que tienen raíces en la realidad...mientras que la teología y la metafísica parecen como cañas rotas...no proporcionando nada sino el más inseguro soporte para la mente o el alma del hombre...", Sin Embargo, me permití ilustrar Los Siete Principios Hermeticos, con unos videos explicativos desde la optica Metafísica. Al estudiante tocará analizar las semejanzas y diferencias entre las dos posturas.]

1. El principio de Mentalismo

«EL TODO es MENTE; el universo es mental.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que «todo es mente». Explica que EL TODO (que es la realidad sustancial que subyace a todas las manifestaciones y apariencias externas que conocemos bajo los términos de «el universo material», «el fenómeno de la vida», «materia», «energía», y, en breve, todo lo que es evidente a nuestros sentidos materiales) es ESPÍRITU, que en sí mismo es INCOGNOSCIBLE e INDEFINIBLE, pero que puede ser considerado y concebido como UNA MENTE UNIVERSAL, INFINITA Y VIVIENTE. Explica también que todo el mundo o universo fenomenal es simplemente una creación mental del TODO, sujeto a las leyes de las cosas creadas, y que el universo, como conjunto, y en sus partes o unidades, tiene su existencia en la mente del TODO, en cuya mente «vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser».

Este principio, estableciendo la naturaleza mental del universo, explica fácilmente todos los variados fenómenos mentales y psíquicos que ocupan una porción tan grande de la atención pública, y que, sin tal explicación, son incomprensibles y desafían el tratamiento científico. Una comprensión de este gran principio hermético de mentalismo capacita al individuo para captar fácilmente las leyes del universo mental, y para aplicar las mismas a su bienestar y avance.

El estudiante hermético está capacitado para aplicar inteligentemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas de una manera fortuita. Con la llave maestra en su posesión, el estudiante puede abrir las muchas puertas del templo mental y psíquico del conocimiento, y entrar al mismo, libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de «energía», «poder» y «materia», y por qué y cómo están todos éstos subordinados a la maestría de la mente. Uno de los viejos maestros herméticos escribió hace mucho tiempo: «El que capta la verdad de la naturaleza mental del universo está bien avanzado en el sendero hacia la maestría.» Y estas palabras son tan verdaderas hoy como en el tiempo en que fueron escritas por primera vez. Sin esta llave maestra, la maestría es imposible, y el estudiante llama en vano a las muchas puertas del templo.

Metafísica: Ley Hermética Universal del Mentalismo



2. El principio de Correspondencia

«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay siempre una correspondencia entre las leyes y fenómenos de los diversos planos de existencia y vida. El viejo axioma hermético lo ponía en estas palabras: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» Y la captación de este principio da uno de los medios de solucionar muchas oscuras paradojas y secretos escondidos de la Naturaleza. Hay planos más allá de nuestro conocimiento, pero cuando les aplicamos el principio de correspondencia somos capaces de entender mucho que de otro modo nos habría sido incognoscible.

Este principio es de aplicación y manifestación universal, en los diversos planos del universo material, mental y espiritual; es una ley universal. Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes instrumentos mentales por el que el hombre era capaz de atisbar a un lado de los obstáculos que ocultan lo desconocido a la vista. Su uso incluso rasgaba el velo de Isis hasta el punto de que podía verse una vislumbre de la cara de la diosa. Igual que un conocimiento de los principios de la Geometría capacita al hombre para medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en su observatorio, así un conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido. Estudiando a la mónada, entiende al arcángel.

Metafísica: Ley Hermética Universal de la Correspondencia





3. El principio de Vibración

«Nada descansa; todo se mueve; todo vibra.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que «todo está en movimiento», «todo vibra», «nada está en reposo»; hechos que la ciencia moderna refrenda, y que cada nuevo descubrimiento científico tiende a verificar. Y sin embargo este principio hermético fue enunciado hace miles de años por los maestros del antiguo Egipto. Este principio explica que las diferencias entre manifestaciones diferentes de materia, energía, mente, e incluso espíritu, resultan mayormente de frecuencias de vibración variables. Desde EL TODO, que es espíritu puro, bajando hasta la forma más grosera de materia, todo está en vibración -cuanto más alta la vibración, más alta la posición en la escala-.

La vibración del espíritu es en un rango de intensidad y rapidez infinitas tal que está prácticamente en reposo -igual que una rueda moviéndose rápidamente parece inmóvil-. Y en el otro extremo de la escala, hay formas groseras de materia cuyas vibraciones son tan bajas como para parecer en reposo. Entre estos dos polos hay millones sobre millones de grados variables de vibración. Desde el corpúsculo y el electrón, el átomo y la molécula, hasta los mundos y universos, todo está en moción vibratoria.

Esto también es verdad en los planos de energía y fuerza (que no son sino grados diversos de vibración); y también en los planos mentales (cuyos estados dependen de vibraciones); e incluso en los planos espirituales. Un entendimiento de este principio, con las fórmulas apropiadas, capacita a los estudiantes herméticos a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de otros. Los maestros también aplican este principio a la conquista de los fenómenos naturales, en modos diversos. «Aquel que entiende el principio de vibración, ha agarrado el cetro del poder», dice uno de los viejos escritores.

Metafísica; Ley Hermética Universal de la Vibración o Frecuencia




4. El principio de Polaridad

«Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado: los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad -de que «todo es dual», «todo tiene dos polos», «todo tiene su par de opuestos», todos los cuales eran viejos axiomas herméticos. Explica las viejas paradojas, que han dejado perplejos a tantísimos, que han sido establecidas como sigue: «Tesis y antítesis son idénticas en naturaleza, pero diferentes en grado»; «los opuestos son lo mismo, difiriendo sólo en grado»; «los pares de opuestos pueden ser reconciliados»; «los extremos se encuentran»; «todo es y no es al mismo tiempo»; «todas las verdades no son sino medias verdades»; «toda verdad es medio falsa»; «hay dos lados para todo», etc. Explica que en todo hay dos polos, o aspectos opuestos, y que los «opuestos» son realmente sólo los dos extremos de la misma cosa, con muchos grados variables entre ellos.

Para ilustrar esto: calor y frío, aunque «opuestos», son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia meramente de grados de la misma cosa. ¡Mirad a vuestro termómetro y ved si podéis descubrir dónde termina el «calor» y comienza el «frío»! NO hay tal cosa como el «calor absoluto» o el «frío absoluto» -los dos términos «calor» y «frío» indican simplemente grados variables de la misma cosa, y esa «misma cosa» que se manifiesta como «calor» y «frío» es meramente una forma, una variedad y una frecuencia de vibración-.

Así que «calor» y «frío» son simplemente los «dos polos» de eso que llamamos «calor»-y los fenómenos que le acompañan en consecuencia son manifestaciones del principio de polaridad-. El mismo principio se manifiesta en el caso de «luz y oscuridad», que son la misma cosa, consistiendo la diferencia de grados variables entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde cesa la «oscuridad» y comienza la «luz»? ¿Cuál es la diferencia entre «grande» y «pequeño»? ¿Entre «duro» y «blando»? ¿Entre «negro» y «blanco»? ¿Entre «agudo» y «romo»? ¿Entre «bulla» y «calma»"? ¿Entre «alto» y «bajo»? ¿Entre «positivo» y «negativo»? El principio de polaridad explica estas paradojas, Y ningún otro principio puede suplantarlo.

El mismo principio opera en el plano mental. Tomemos un ejemplo radical y extremo: el de «amor y odio», dos estados mentales totalmente diferentes aparentemente. Y sin embargo hay grados de odio y grados de amor, y un punto medio en el que usamos los términos «gusto» y «disgusto». que se solapan tan Gradualmente que a veces no atinamos a saber si «gustamos» o «disgustamos» o «ninguna de ambas cosas». Y todos son simplemente grados de la misma cosa, como veréis si queréis pensar tan sólo un momento. Y más que esto (y considerado de más importancia por los hermetistas), es posible cambiar las vibraciones de odio a las vibraciones de amor, en la propia mente de uno y en las mentes de otros.

Muchos de vosotros, que leéis estas líneas, habéis tenido experiencias personales de la rápida transición involuntaria del amor al odio, y al contrario, en vuestro propio caso y en el de otros. Y realizaréis por tanto la posibilidad de que esto se consiga por el uso de la voluntad, por medio de las fórmulas herméticas. «Bien» y «mal» no son sino los polos de la misma cosa, y el hermetista entiende el arte de transmutar el mal en bien, por medio de una aplicación del principio de polaridad. En breve, el «arte de polarización» se convierte en una fase de la «alquimia mental» conocida y practicada por los maestros herméticos antiguos y modernos. Un entendimiento del principio le capacitará a uno para cambiar su propia polaridad, así como la de otros, si quiere dedicar el tiempo y el estudio necesarios para amaestrar el arte.

Metafísica: Ley Hermética Universal de la Polaridad




5. El principio de Ritmo

«Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que en todo hay manifestada una moción medida, a un lado y otro; un flujo y un reflujo; un vaivén hacia atrás y hacia adelante; una mengua y una crecida como una marea; una pleamar y una bajamar; entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad descrito hace un momento. Hay siempre una acción y una reacción; un avance y un retroceso; una elevación y un hundimiento. Esto es así en los asuntos del universo, soles, mundos, hombres, animales, mente, energía y materia.

Esta ley está manifiesta en la creación y destrucción de mundos; en la elevación y caída de naciones; en la vida de todas las cosas; y finalmente en los estados mentales del hombre (y es con este último que los hermetistas encuentran el entendimiento del principio sumamente importante).

Los hermetistas han captado este principio, encontrando su aplicación universal, y han descubierto también ciertos medios de superar sus efectos en ellos mismos por el uso de las fórmulas y métodos apropiados. Ellos aplican la ley mental de neutralización. No pueden anular el principio, o hacerle cesar su operación, pero han aprendido cómo escapar a sus efectos sobre ellos mismos hasta un cierto grado dependiendo de la maestría del principio. Han aprendido cómo USARLO, en vez de ser USADOS POR ÉL.

En este método y en otros similares, consiste el arte de los hermetistas. El maestro de las enseñanzas herméticas se polariza en el punto en el que desea reposar, y neutraliza entonces la oscilación rítmica del péndulo que tendería a conducirle al otro polo. Todos los individuos que han alcanzado cualquier grado de auto-maestría hacen esto hasta un cierto grado, más o menos inconscientemente, pero el maestro hace esto conscientemente, y por el uso de su voluntad, y alcanza un grado de aplomo y firmeza mental casi imposible de creer por parte de las masas que son balanceadas hacia atrás y hacia adelante como un péndulo. Este principio y el de polaridad han sido estudiados estrechamente por los hermetistas, y los métodos de contrarrestarlos, neutralizarlos y USARLOS forman una parte importante de la alquimia mental hermética.

Metafísica: Ley Hermetica Universal del Ritmo




6. El principio de Causa y Efecto

«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley-. Causalidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley.»

El Kybalion.

Este principio incorpora el hecho de que hay una causa para todo efecto; un efecto a partir de toda causa. Explica que: «Todo sucede de acuerdo con la ley»; que nada nunca «meramente sucede»; que no hay tal cosa como la casualidad; que mientras que hay diversos planos de causa y efecto, dominando los planos superiores a los inferiores, a pesar de eso nada se escapa nunca enteramente a la ley.

Los hermetistas entienden el arte y los métodos de elevarse por encima del plano ordinario de causa y efecto, hasta un cierto grado, y elevándose mentalmente a un plano superior se vuelven causantes en vez de efectos.

Las masas de gente son conducidas, obedientes al entorno; a las voluntades y deseos de otros más fuertes que ellos; a la herencia; a la sugestión; y a otras causas externas que les mueven de un lado para otro como peones en el tablero de ajedrez de la vida. Pero los maestros, elevándose al plano superior, dominan sus humores, caracteres, cualidades y poderes, así como el entono que les rodea, y se convierten en movedores en vez de peones. Concurren a JUGAR EL JUEGO DE LA VIDA, en vez de ser jugados y movidos de un lado para otro por las voluntades de otros y del entorno. USAN el principio en vez de ser sus herramientas. Los maestros obedecen la causación de los planos superiores, pero la ayudan a REGIR en su propio plano. En esta afirmación está condensado un tesoro de conocimiento hermético -léalo el que pueda-.

Metafisica: Ley Hermética Universal de Causa y Efecto




7. El principio de Género

«El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino: el género se manifiesta en todos los planos.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay un GÉNERO manifestado en toda cosa –los principios masculino y femenino están siempre en funcionamiento-. Esto es verdadero no sólo del plano físico, sino de los planos mentales e incluso espirituales. Sobre el plano físico, el principio se manifiesta como SEXO, sobre los planos superiores toma formas más ligeras, pero el principio es siempre el mismo.

Ninguna creación, física, mental o espiritual, es posible sin este principio. Un entendimiento de sus leyes arrojará luz sobre muchos temas que han dejado perplejas a las mentes de los hombres. El principio de género trabaja siempre en la dirección de la generación y la creación. Toda cosa, y toda persona, contienen los dos elementos o principios, o este gran principio, dentro de sí, de él o de ella.

Toda cosa macho tiene también el elemento hembra; toda hembra contiene también el principio macho. Si queréis entender la filosofía de la creación, la generación y la regeneración mentales y espirituales, debéis entender y estudiar este principio hermético. Contiene la solución de muchos misterios de la vida. Os prevenimos que este principio no tiene referencia alguna a las muchas teorías, enseñanzas y prácticas bajas, perniciosas y degradantes, que se enseñan bajo títulos antojadizos, y que son una prostitución del gran principio natural del género.

Tales bajos revívires de las antiguas e infames formas del falicismo tienden a arruinar la mente, el cuerpo y el alma, y la filosofía hermética siempre ha hecho sonar la nota de advertencia contra estas degradadas enseñanzas que tienden hacia la lujuria, la licenciosidad y la perversión de los principios de la Naturaleza. Si buscáis tales enseñanzas, debéis ir a otra parte por ellas -el hermetismo no contiene nada para vosotros a lo largo de estas líneas-. Para el puro, todas las cosas son puras; para el bajo, todas las cosas son bajas.

Metafísica: Ley Hermetica Universal de la Generación