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domingo, 30 de noviembre de 2008

El Kybalion - 11a Parte - Polaridad


CAPÍTULO X

POLARIDAD

«Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades, todas las paradojas pueden ser reconciliadas.»

El Kybalion.

El gran cuarto principio hermético -el principio de polaridad- incorpora la verdad de que todas las cosas manifiestas tienen «dos lados», «dos aspectos», «dos polos», «un par de opuestos», con múltiples grados entre los dos extremos. Las viejas paradojas, que han dejado siempre perplejas la mente de los hombres, son explicadas por una comprensión de este principio. El hombre ha reconocido siempre algo similar a este principio, y se ha esforzado por expresarle por dichos, máximas y aforismos tales como el siguiente: «Todo es y no es, al mismo tiempo»; «todas las verdades no son sino medias-verdades»; «toda verdad es medio-falsa»; «hay dos lados para todo»; «hay un reverso para todo escudo», etc.

Las enseñanzas herméticas son que la diferencia entre cosas aparentemente opuestas de modo diametral una a la otra es meramente una cuestión de grado. Enseña que «los pares de opuestos pueden ser reconciliados», y que «tesis y antítesis son idénticas en naturaleza, pero diferentes en grado»; y que la «reconciliación universal de opuestos» se efectúa por un reconocimiento de este principio de polaridad.

Los instructores alegan que pueden tenerse ilustraciones de este principio a puñados, y a partir de un examen de la naturaleza real de cualquier cosa. Empiezan mostrando que espíritu y materia no son sino los dos polos de la misma cosa, siendo los planos intermedios meramente grados de vibración. Muestran que EL TODO y los muchos son lo mismo, siendo la diferencia meramente una cuestión de grado de manifestación mental. Así, la LEY y las leyes son los dos polos opuestos de una cosa. Igualmente, PRINCIPIO y principios. Mente infinita y mentes finitas.

Pasando entonces al plano físico, ilustran el principio mostrando que el calor y el frío son idénticos en naturaleza, siendo las diferencias meramente una cuestión de grados. El termómetro muestra muchos grados de temperatura, siendo llamado el polo más bajo «frío» y el más elevado, «calor». Entre estos dos polos hay muchos grados de «calor» o «frío», llámalos cualquiera de los dos y estarás igualmente en lo correcto. El superior de dos grados es siempre «más cálido», mientras que el inferior es siempre «más frío».

No hay ninguna norma absoluta, todo es una cuestión de grado. No hay ningún lugar en el termómetro donde el calor cese y comience el frío. Es todo una cuestión de vibraciones más altas o más bajas. Los mismos términos «alto» y «bajo», que estamos compelidos a usar, no son sino polos de la misma cosa -los términos son relativos-. Igual con «Este y Oeste»; viajad alrededor del mundo en dirección Este, y alcanzaréis un punto que se llama Oeste en vuestro punto de partida, y retornáis desde ese punto hacia el Oeste. Viajad lo bastante lejos al Norte, y os encontraréis viajando hacia el Sur, o viceversa.

Luz y oscuridad son polos de la misma cosa, con muchos grados entre ellas. La escala musical es lo mismo; comenzando con «do» os movéis hacia arriba hasta que alcanzáis otro «do», y así sucesivamente, siendo las diferencias entre los dos extremos del cuadro las mismas, con muchos grados entre los dos extremos. La escala de color es lo mismo, siendo la única diferencia entre el violeta alto y el rojo bajo de vibraciones más altas o más bajas. Grande y pequeño son relativos. Igual lo son ruido y silencio; duro y blando siguen la regla. Igualmente agudo y romo. Positivo y negativa son dos polos de la misma cosa, con incontables grados entre ellos.

Bueno y malo no son absolutos; llamamos a un extremo de la escala bueno y al otro malo, o a un extremo bien y al otro mal, de acuerdo con el uso de los términos. Una cosa es «menos buena» que la cosa más arriba en la escala; pero esa cosa «menos buena», a su vez, es «más buena» que la siguiente cosa bajo ella; y así sucesivamente, siendo regulado el «más o menos» por la posición en la escala.

Y así es en el plano mental. «Amor y odio» son considerados generalmente como cosas diametralmente opuestas una a la otra, enteramente diferentes, irreconciliables. Pero aplicamos el principio de polaridad; encontramos que no hay tal cosa como amor absoluto u odio absoluto, como distintos uno del otro. Los dos son meramente términos aplicados a los dos polos de la misma cosa. Empezando en cualquier punto de la escala encontramos «más amor», o «menos odio», conforme ascendemos la escala; y «más odio» o «menos amor» conforme descendemos -siendo esto verdad no importa de qué punto, alto o bajo, podamos comenzar-. Hay grados de amor y odio, y hay un punto medio donde «gusto y disgusto» se vuelven tan débiles que es difícil distinguir entre ellos. Coraje y miedo caen bajo la misma regla. Los pares de opuestos existen en todas partes. Donde encontráis una cosa encontráis su opuesto -los dos polos-.

Y es este hecho el que permite al hermetista transmutar un estado mental en otro, a lo largo de las líneas de polarización. Las cosas que pertenecen a clases diferentes no pueden ser transmutadas una en la otra, pero las cosas de la misma clase pueden ser cambiadas, esto es, pueden tener cambiada su polaridad. Así el amor nunca se convierte en Este u Oeste, o rojo o violeta -pero puede, y a menudo lo hace, convertirse en odio-, e igualmente el odio puede ser transformado en amor, cambiando su polaridad. El coraje puede ser transmutado en miedo, y al revés. Las cosas duras pueden ser vueltas blandas. Las cosas romas se vuelven agudas. Las cosas calientes se vuelven frías. Y así sucesivamente, siendo siempre la transmutación entre cosas de la misma clase de grados diferentes. Tomad el caso de un hombre temeroso. Elevando sus vibraciones mentales a lo largo de la línea de miedo-coraje, puede llenarse con el más elevado grado de coraje y temeridad.

Igualmente, el hombre indolente puede cambiarse en un individuo activo, enérgico, simplemente polarizándose a lo largo de las líneas de la cualidad deseada.

El estudiante que está familiarizado con los procesos por los que las diversas escuelas de ciencia mental, etc., producen cambios en los estados mentales de aquellos que siguen sus enseñanzas, puede no entender fácilmente el principio que subyace a muchos de estos cambios. Cuando, sin embargo, una vez que el principio de polaridad es captado, y se ve que los cambios mentales son ocasionados por un cambio de polaridad -un deslizamiento a lo largo de la misma escala-, la cuestión se entiende más fácilmente.

El cambio no es de la naturaleza de una transmutación de una cosa en otra enteramente diferente, sino que es meramente un cambio de grado en las mismas cosas, una diferencia bastante importante. Por ejemplo, tomando prestada una analogía del plano físico, es imposible cambiar calor en agudeza, ruido, altura, etc., pero el calor puede ser fácilmente transmutado en frío, simplemente bajando las vibraciones. Del mismo modo, odio y amor son mutuamente transmutables; igual lo son el temor y el coraje. Pero el temor no puede ser transformado en amor, ni puede el coraje ser transmutado en odio. Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de cuyas clases tiene sus polos opuestos, a lo largo de la cual es posible la transmutación.

El estudiante reconocerá fácilmente que en los estados mentales, así como en los fenómenos del plano físico, los dos polos pueden ser clasificados como positivo y negativo, respectivamente. Así el amor es positivo ante el odio, el coraje ante el temor, la actividad ante la no-actividad, etc. Y se notará también que incluso para aquellos no familiarizados con el principio de vibración, el polo positivo les parece ser de un grado superior que el negativo, y fácilmente lo domina. La tendencia de la Naturaleza es en la dirección de la actividad dominante del polo positivo.

En adición al cambio de los polos de los propios estados mentales de uno por la operación del arte de polarización, los fenómenos de la influencia mental, en sus múltiples fases, nos muestran que el principio puede ser extendido de modo que abrace los fenómenos de la influencia de una mente sobre otra, sobre la que tanto se ha escrito y enseñado en los últimos años.

Cuando se entiende que la inducción mental es posible, esto es, que pueden producirse estados mentales por «inducción» a partir de otros, entonces podemos fácilmente ver cómo una cierta frecuencia de vibración, o polarización de un cierto estado mental, puede ser comunicada a otra persona, y cambiada así su polaridad en esa clase de estados mentales.

Es a lo largo de este principio que se obtienen los resultados de muchos de los «tratamientos mentales». Por ejemplo, una persona está «triste», melancólica y llena de miedo. Un científico mental, llevando su mente hasta la vibración deseada por su voluntad entrenada, y obteniendo así la polarización deseada en su propio caso, produce entonces un similar estado mental en el otro por inducción, siendo el resultado que las vibraciones son elevadas y la persona se polariza hacia el extremo positivo de la escala en vez de hacia el negativo, y su temor y otras emociones negativas son transmutadas a coraje y estados mentales positivos similares. Un pequeño estudio os mostrará que estos cambios mentales están casi a todo lo largo de la línea de polarización, siendo el cambio uno de grado más que de clase.

Un conocimiento de la existencia de este gran principio hermético capacitará al estudiante a entender mejor sus propios estados mentales, y los de otra gente. Verá que estos estados son todos, cuestión de grado, y viendo esto, será capaz de elevar o bajar la vibración a voluntad, de cambiar sus polos mentales, y ser así maestro de sus estados mentales, en vez de ser su siervo y esclavo. Y por su conocimiento será capaz de ayudar a sus compañeros inteligentemente, y por los métodos apropiados cambiará la polaridad cuando lo mismo sea deseable. Aconsejamos a todos los estudiantes familiarizarse con este principio de polaridad, pues un entendimiento correcto del mismo arrojará luz sobre muchos asuntos difíciles.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El Kybalion - 3a Parte - Los Siete Principios Herméticos


CAPÍTULO II

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS

«Los principios de la verdad son siete; aquel que conoce éstos, con comprensión, posee la llave mágica ante cuyo toque todas las puertas del templo se abren de repente.»

El Kybalion.

Los siete principios herméticos, sobre los que está basada toda la filosofía hermética, son como sigue:

1 . EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.

2. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.

3. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.

4. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD.

5. EL PRINCIPIO DE RITMO.

6. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO.

7. EL PRINCIPIO DE GÉNERO.

Estos siete principios serán discutidos y explicados según procedamos con estas lecciones. Puede bien darse, sin embargo, en este punto una corta explicación de cada uno.

[Nota del Editor: Los Tres Iniciados establecen en el Capítulo IV-El Todo, la siguiente postura: "...tanto religión como filosofía significan para nosotros cosas que tienen raíces en la realidad...mientras que la teología y la metafísica parecen como cañas rotas...no proporcionando nada sino el más inseguro soporte para la mente o el alma del hombre...", Sin Embargo, me permití ilustrar Los Siete Principios Hermeticos, con unos videos explicativos desde la optica Metafísica. Al estudiante tocará analizar las semejanzas y diferencias entre las dos posturas.]

1. El principio de Mentalismo

«EL TODO es MENTE; el universo es mental.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que «todo es mente». Explica que EL TODO (que es la realidad sustancial que subyace a todas las manifestaciones y apariencias externas que conocemos bajo los términos de «el universo material», «el fenómeno de la vida», «materia», «energía», y, en breve, todo lo que es evidente a nuestros sentidos materiales) es ESPÍRITU, que en sí mismo es INCOGNOSCIBLE e INDEFINIBLE, pero que puede ser considerado y concebido como UNA MENTE UNIVERSAL, INFINITA Y VIVIENTE. Explica también que todo el mundo o universo fenomenal es simplemente una creación mental del TODO, sujeto a las leyes de las cosas creadas, y que el universo, como conjunto, y en sus partes o unidades, tiene su existencia en la mente del TODO, en cuya mente «vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser».

Este principio, estableciendo la naturaleza mental del universo, explica fácilmente todos los variados fenómenos mentales y psíquicos que ocupan una porción tan grande de la atención pública, y que, sin tal explicación, son incomprensibles y desafían el tratamiento científico. Una comprensión de este gran principio hermético de mentalismo capacita al individuo para captar fácilmente las leyes del universo mental, y para aplicar las mismas a su bienestar y avance.

El estudiante hermético está capacitado para aplicar inteligentemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas de una manera fortuita. Con la llave maestra en su posesión, el estudiante puede abrir las muchas puertas del templo mental y psíquico del conocimiento, y entrar al mismo, libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de «energía», «poder» y «materia», y por qué y cómo están todos éstos subordinados a la maestría de la mente. Uno de los viejos maestros herméticos escribió hace mucho tiempo: «El que capta la verdad de la naturaleza mental del universo está bien avanzado en el sendero hacia la maestría.» Y estas palabras son tan verdaderas hoy como en el tiempo en que fueron escritas por primera vez. Sin esta llave maestra, la maestría es imposible, y el estudiante llama en vano a las muchas puertas del templo.

Metafísica: Ley Hermética Universal del Mentalismo



2. El principio de Correspondencia

«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay siempre una correspondencia entre las leyes y fenómenos de los diversos planos de existencia y vida. El viejo axioma hermético lo ponía en estas palabras: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» Y la captación de este principio da uno de los medios de solucionar muchas oscuras paradojas y secretos escondidos de la Naturaleza. Hay planos más allá de nuestro conocimiento, pero cuando les aplicamos el principio de correspondencia somos capaces de entender mucho que de otro modo nos habría sido incognoscible.

Este principio es de aplicación y manifestación universal, en los diversos planos del universo material, mental y espiritual; es una ley universal. Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes instrumentos mentales por el que el hombre era capaz de atisbar a un lado de los obstáculos que ocultan lo desconocido a la vista. Su uso incluso rasgaba el velo de Isis hasta el punto de que podía verse una vislumbre de la cara de la diosa. Igual que un conocimiento de los principios de la Geometría capacita al hombre para medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en su observatorio, así un conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido. Estudiando a la mónada, entiende al arcángel.

Metafísica: Ley Hermética Universal de la Correspondencia





3. El principio de Vibración

«Nada descansa; todo se mueve; todo vibra.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que «todo está en movimiento», «todo vibra», «nada está en reposo»; hechos que la ciencia moderna refrenda, y que cada nuevo descubrimiento científico tiende a verificar. Y sin embargo este principio hermético fue enunciado hace miles de años por los maestros del antiguo Egipto. Este principio explica que las diferencias entre manifestaciones diferentes de materia, energía, mente, e incluso espíritu, resultan mayormente de frecuencias de vibración variables. Desde EL TODO, que es espíritu puro, bajando hasta la forma más grosera de materia, todo está en vibración -cuanto más alta la vibración, más alta la posición en la escala-.

La vibración del espíritu es en un rango de intensidad y rapidez infinitas tal que está prácticamente en reposo -igual que una rueda moviéndose rápidamente parece inmóvil-. Y en el otro extremo de la escala, hay formas groseras de materia cuyas vibraciones son tan bajas como para parecer en reposo. Entre estos dos polos hay millones sobre millones de grados variables de vibración. Desde el corpúsculo y el electrón, el átomo y la molécula, hasta los mundos y universos, todo está en moción vibratoria.

Esto también es verdad en los planos de energía y fuerza (que no son sino grados diversos de vibración); y también en los planos mentales (cuyos estados dependen de vibraciones); e incluso en los planos espirituales. Un entendimiento de este principio, con las fórmulas apropiadas, capacita a los estudiantes herméticos a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de otros. Los maestros también aplican este principio a la conquista de los fenómenos naturales, en modos diversos. «Aquel que entiende el principio de vibración, ha agarrado el cetro del poder», dice uno de los viejos escritores.

Metafísica; Ley Hermética Universal de la Vibración o Frecuencia




4. El principio de Polaridad

«Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado: los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad -de que «todo es dual», «todo tiene dos polos», «todo tiene su par de opuestos», todos los cuales eran viejos axiomas herméticos. Explica las viejas paradojas, que han dejado perplejos a tantísimos, que han sido establecidas como sigue: «Tesis y antítesis son idénticas en naturaleza, pero diferentes en grado»; «los opuestos son lo mismo, difiriendo sólo en grado»; «los pares de opuestos pueden ser reconciliados»; «los extremos se encuentran»; «todo es y no es al mismo tiempo»; «todas las verdades no son sino medias verdades»; «toda verdad es medio falsa»; «hay dos lados para todo», etc. Explica que en todo hay dos polos, o aspectos opuestos, y que los «opuestos» son realmente sólo los dos extremos de la misma cosa, con muchos grados variables entre ellos.

Para ilustrar esto: calor y frío, aunque «opuestos», son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia meramente de grados de la misma cosa. ¡Mirad a vuestro termómetro y ved si podéis descubrir dónde termina el «calor» y comienza el «frío»! NO hay tal cosa como el «calor absoluto» o el «frío absoluto» -los dos términos «calor» y «frío» indican simplemente grados variables de la misma cosa, y esa «misma cosa» que se manifiesta como «calor» y «frío» es meramente una forma, una variedad y una frecuencia de vibración-.

Así que «calor» y «frío» son simplemente los «dos polos» de eso que llamamos «calor»-y los fenómenos que le acompañan en consecuencia son manifestaciones del principio de polaridad-. El mismo principio se manifiesta en el caso de «luz y oscuridad», que son la misma cosa, consistiendo la diferencia de grados variables entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde cesa la «oscuridad» y comienza la «luz»? ¿Cuál es la diferencia entre «grande» y «pequeño»? ¿Entre «duro» y «blando»? ¿Entre «negro» y «blanco»? ¿Entre «agudo» y «romo»? ¿Entre «bulla» y «calma»"? ¿Entre «alto» y «bajo»? ¿Entre «positivo» y «negativo»? El principio de polaridad explica estas paradojas, Y ningún otro principio puede suplantarlo.

El mismo principio opera en el plano mental. Tomemos un ejemplo radical y extremo: el de «amor y odio», dos estados mentales totalmente diferentes aparentemente. Y sin embargo hay grados de odio y grados de amor, y un punto medio en el que usamos los términos «gusto» y «disgusto». que se solapan tan Gradualmente que a veces no atinamos a saber si «gustamos» o «disgustamos» o «ninguna de ambas cosas». Y todos son simplemente grados de la misma cosa, como veréis si queréis pensar tan sólo un momento. Y más que esto (y considerado de más importancia por los hermetistas), es posible cambiar las vibraciones de odio a las vibraciones de amor, en la propia mente de uno y en las mentes de otros.

Muchos de vosotros, que leéis estas líneas, habéis tenido experiencias personales de la rápida transición involuntaria del amor al odio, y al contrario, en vuestro propio caso y en el de otros. Y realizaréis por tanto la posibilidad de que esto se consiga por el uso de la voluntad, por medio de las fórmulas herméticas. «Bien» y «mal» no son sino los polos de la misma cosa, y el hermetista entiende el arte de transmutar el mal en bien, por medio de una aplicación del principio de polaridad. En breve, el «arte de polarización» se convierte en una fase de la «alquimia mental» conocida y practicada por los maestros herméticos antiguos y modernos. Un entendimiento del principio le capacitará a uno para cambiar su propia polaridad, así como la de otros, si quiere dedicar el tiempo y el estudio necesarios para amaestrar el arte.

Metafísica: Ley Hermética Universal de la Polaridad




5. El principio de Ritmo

«Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que en todo hay manifestada una moción medida, a un lado y otro; un flujo y un reflujo; un vaivén hacia atrás y hacia adelante; una mengua y una crecida como una marea; una pleamar y una bajamar; entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad descrito hace un momento. Hay siempre una acción y una reacción; un avance y un retroceso; una elevación y un hundimiento. Esto es así en los asuntos del universo, soles, mundos, hombres, animales, mente, energía y materia.

Esta ley está manifiesta en la creación y destrucción de mundos; en la elevación y caída de naciones; en la vida de todas las cosas; y finalmente en los estados mentales del hombre (y es con este último que los hermetistas encuentran el entendimiento del principio sumamente importante).

Los hermetistas han captado este principio, encontrando su aplicación universal, y han descubierto también ciertos medios de superar sus efectos en ellos mismos por el uso de las fórmulas y métodos apropiados. Ellos aplican la ley mental de neutralización. No pueden anular el principio, o hacerle cesar su operación, pero han aprendido cómo escapar a sus efectos sobre ellos mismos hasta un cierto grado dependiendo de la maestría del principio. Han aprendido cómo USARLO, en vez de ser USADOS POR ÉL.

En este método y en otros similares, consiste el arte de los hermetistas. El maestro de las enseñanzas herméticas se polariza en el punto en el que desea reposar, y neutraliza entonces la oscilación rítmica del péndulo que tendería a conducirle al otro polo. Todos los individuos que han alcanzado cualquier grado de auto-maestría hacen esto hasta un cierto grado, más o menos inconscientemente, pero el maestro hace esto conscientemente, y por el uso de su voluntad, y alcanza un grado de aplomo y firmeza mental casi imposible de creer por parte de las masas que son balanceadas hacia atrás y hacia adelante como un péndulo. Este principio y el de polaridad han sido estudiados estrechamente por los hermetistas, y los métodos de contrarrestarlos, neutralizarlos y USARLOS forman una parte importante de la alquimia mental hermética.

Metafísica: Ley Hermetica Universal del Ritmo




6. El principio de Causa y Efecto

«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley-. Causalidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley.»

El Kybalion.

Este principio incorpora el hecho de que hay una causa para todo efecto; un efecto a partir de toda causa. Explica que: «Todo sucede de acuerdo con la ley»; que nada nunca «meramente sucede»; que no hay tal cosa como la casualidad; que mientras que hay diversos planos de causa y efecto, dominando los planos superiores a los inferiores, a pesar de eso nada se escapa nunca enteramente a la ley.

Los hermetistas entienden el arte y los métodos de elevarse por encima del plano ordinario de causa y efecto, hasta un cierto grado, y elevándose mentalmente a un plano superior se vuelven causantes en vez de efectos.

Las masas de gente son conducidas, obedientes al entorno; a las voluntades y deseos de otros más fuertes que ellos; a la herencia; a la sugestión; y a otras causas externas que les mueven de un lado para otro como peones en el tablero de ajedrez de la vida. Pero los maestros, elevándose al plano superior, dominan sus humores, caracteres, cualidades y poderes, así como el entono que les rodea, y se convierten en movedores en vez de peones. Concurren a JUGAR EL JUEGO DE LA VIDA, en vez de ser jugados y movidos de un lado para otro por las voluntades de otros y del entorno. USAN el principio en vez de ser sus herramientas. Los maestros obedecen la causación de los planos superiores, pero la ayudan a REGIR en su propio plano. En esta afirmación está condensado un tesoro de conocimiento hermético -léalo el que pueda-.

Metafisica: Ley Hermética Universal de Causa y Efecto




7. El principio de Género

«El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino: el género se manifiesta en todos los planos.»

El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay un GÉNERO manifestado en toda cosa –los principios masculino y femenino están siempre en funcionamiento-. Esto es verdadero no sólo del plano físico, sino de los planos mentales e incluso espirituales. Sobre el plano físico, el principio se manifiesta como SEXO, sobre los planos superiores toma formas más ligeras, pero el principio es siempre el mismo.

Ninguna creación, física, mental o espiritual, es posible sin este principio. Un entendimiento de sus leyes arrojará luz sobre muchos temas que han dejado perplejas a las mentes de los hombres. El principio de género trabaja siempre en la dirección de la generación y la creación. Toda cosa, y toda persona, contienen los dos elementos o principios, o este gran principio, dentro de sí, de él o de ella.

Toda cosa macho tiene también el elemento hembra; toda hembra contiene también el principio macho. Si queréis entender la filosofía de la creación, la generación y la regeneración mentales y espirituales, debéis entender y estudiar este principio hermético. Contiene la solución de muchos misterios de la vida. Os prevenimos que este principio no tiene referencia alguna a las muchas teorías, enseñanzas y prácticas bajas, perniciosas y degradantes, que se enseñan bajo títulos antojadizos, y que son una prostitución del gran principio natural del género.

Tales bajos revívires de las antiguas e infames formas del falicismo tienden a arruinar la mente, el cuerpo y el alma, y la filosofía hermética siempre ha hecho sonar la nota de advertencia contra estas degradadas enseñanzas que tienden hacia la lujuria, la licenciosidad y la perversión de los principios de la Naturaleza. Si buscáis tales enseñanzas, debéis ir a otra parte por ellas -el hermetismo no contiene nada para vosotros a lo largo de estas líneas-. Para el puro, todas las cosas son puras; para el bajo, todas las cosas son bajas.

Metafísica: Ley Hermetica Universal de la Generación